Errores más comunes de los autores que se autopublican
Uno de los errores más frecuentes en el self-publishing es publicar con demasiada prisa. El entusiasmo por ver el libro disponible lleva a muchos autores a saltarse etapas esenciales como la corrección, el formato adecuado o una revisión final cuidadosa. Un libro mal presentado no solo vende menos, sino que puede cerrar puertas futuras, ya que las primeras impresiones suelen ser difíciles de revertir.
Otro fallo habitual es creer que el libro se venderá solo. Publicar no equivale a ser visible. Sin una mínima estrategia —una descripción clara, una categoría bien elegida o una portada que comunique correctamente— el libro queda perdido entre miles de títulos similares. Este error no proviene de la falta de talento, sino de desconocer cómo funciona el mercado.
Muchos autores también caen en el error de compararse constantemente con otros. Ver cifras ajenas, supuestos éxitos rápidos o historias exageradas genera frustración y decisiones precipitadas. Cada libro tiene su propio recorrido y cada autor parte de un punto distinto. Compararse sin contexto suele llevar a abandonar proyectos con potencial real.
Un error silencioso pero muy común es no pensar en el lector. Escribir solo para uno mismo puede ser válido a nivel personal, pero en el self-publishing el lector es parte central del proceso. No entender a quién va dirigido el libro provoca problemas de tono, estructura y expectativas, lo que se traduce en malas reseñas o abandono temprano.
Por último, muchos autores se rinden demasiado pronto. El self-publishing rara vez ofrece resultados inmediatos. Aprender, ajustar y publicar más de un libro forma parte del camino. Quienes tratan cada publicación como un experimento y no como un juicio final suelen avanzar más lejos. El mayor error, al final, no es fallar, sino dejar de intentarlo.
